jueves, 6 de marzo de 2014

Con contundencia nula.

El duelo en el Georgia fue disputado desde los primeros minutos, sin embargo, tanto Nigeria como México sufrieron para tener precisión, sobre todo en el último tercio de la cancha.

Con el paso del tiempo, los africanos hicieron sufrir a la zaga mexicana. A los once minutos, Emenike aprovechó un error en la salida del Tri y se plantó frente a Ochoa, quien desvió a tiro de esquina.

Apenas dos minutos después, el guardameta del Ajaccio tuvo que volver a aparecer cuando Musa recibió un balón filtrado al área; el mexicano incluso se llevó un golpe con la rodilla del nigeriano.

Constantemente, Oribe Peralta y Javier Hernández recibían el balón de espaldas y el primer aviso llegó hasta el 22' a través de un disparo de Héctor Herrera que se fue por encima de la portería, pero la más clara fue gracias a un remate de cabeza de Rafael Márquez que el portero Enyeama atajó a una mano.


México parecía despertar paulatinamente y al correr la primera media hora del duelo, Oribe estuvo cerca de hacer el primero al recibir y conectar el balón antes de que éste llegara al césped. México insistió en el primer desborde de Paul Aguilar, cuyo centro fue desviado por el portero de las Águilas Negras. Al 36', el grito de gol se ahogó en una jugada que el árbitro le invalidó al Cepillo por polémico fuera de lugar, pero el llamado de los vestidores llegó sin movimiento en el marcador.

Al 57', el delantero de Tigres probó por primera vez al portero Ejide, quien envió la esférica al saque de esquina. México presionaba, pero la apertura del marcador se mantenía como asignatura pendiente para los de Miguel Herrera.

Los avisos mexicanos continuaron, pero también la falta de contundencia, Raúl Jiménez se elevó para rematar con la cabeza un balón que partió desde la esquina de la cancha. La afición en Atlanta se quedó esperando el gol.
Alonso Rivera
@alonso911