martes, 26 de noviembre de 2013

Sin combustible



El estadio olímpico universitario ha sido testigo de grandes glorias futbolísticamente hablando. Ha visto consagraciones de grandes extranjeros como Cabinho, Vera ó Ferreti y por supuesto, de jóvenes promesas mexicanos como Hugo Sánchez o Luis García. Hoy, desgraciadamente la realidad es muy distinta y la palabra victoria simplemente no recorrió la cancha de Ciudad Universitaria en la pasada Liga Bancomer MX. 

La pasada administración deportiva fracasó rotundamente al tener a Alberto García Aspe al frente. Los malos resultados se gestaron desde la mala elección de los entrenadores, nombres como Joaquín Del Olmo, Mario Carrillo y Antonio Torres Servín serán recordados ingratamente por los fieles aficionados auriazules. Después de pobres resultados, Mario Trejo fue el indicado para el manejo deportivo del equipo una vez más. 

En su pasada gestión se caracterizó por negarse una y otra vez a contratar jugadores, su filosofía era jugársela únicamente con elementos de la mística cantera universitaria. Los resultados no fueron malos en un principio, pero fue indispensable el uso de jugadores experimentados y extranjeros solventes que le pudieran dar juego y confianza a los talentos emergentes. 

Tal pareciera que la filosofía de Mario Trejo ha cambiado radicalmente, contrató a un entrenador que ha vivido años deambulando sin éxito en distintos equipos, con lo cual podemos presagiar que las cosas no saldrán bien si desde la dirección técnica del equipo la elección ha sido errónea. Se augura un torneo más de fracasos, el último lugar ha sido vergonzoso y parece no haber llamado la atención de los directivos, lo cual se demuestra al respaldar a José Luis Trejo. 

Un equipo puede cosechar malos resultados, perder o empatar muchos partidos, pero hay casos en los que si no se domina un sistema, al menos se aprieta en media cancha y se puja por la rápida recuperación del balón, en pocas palabras, jugar con el corazón en la mano, lo cual no se vio en ninguna de las 17 jornadas y mucho menos con José Luis Trejo al mando. 

Por si fuera poco, los “flamantes” refuerzos de Pumas, son jugadores que últimamente han jugado sin intensidad, ya sea por la edad o por la poca entrega que han brindado en la cancha, propiciando un evidente bajón en el nivel futbolístico. El equipo se deshizo de dos jugadores que eran de lo poco rescatable (así lo dicen las estadísticas); Nahuelpán y Luis García. 

En cambio mantuvo a jugadores que han gozado de múltiples oportunidades como Martín Bravo, Javier Cortés y Emilio Orrantia. La elección de los nuevos fichajes no es nada alentadora, el rendimiento de los extranjeros no ha sido suficiente y la cantera está en una crisis terrible. Se le ha dado oportunidad a jugadores como Nieto, Van Rankin, Orrantia, Izazola, entre otros, pero ninguno ha mostrado lo suficiente para afianzarse en Primera División. 

Los únicos jugadores que destacaron sólo un poco se encuentran en préstamo en Santos y Puebla respectivamente, a Mario Trejo no se le ven intenciones de regresarlos. El equipo se queda sin gas a todos niveles; directiva, dirección técnica, crecimiento en el promedio de edad de jugadores clave, elección de extranjeros y peor aún, cantera. 

La limpia debe ir mucho más allá de un cambio de entrenador o salida de jugadores foráneos, urge reestructuración en la cantera que por años ha sido pieza fundamental para el logro de campeonatos locales. Contratar jugadores y entrenadores que se apeguen a la mística puma, la cual ha sido jugar con dinámica y entrega durante los 90 minutos.

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