Faltaban tres minutos para el final de la primera mitad
cuando Carlos Vela se plantó delante de Pinto. El punta mexicano,
desequilibrado por Mascherano, estrelló su disparo forzado en el pie derecho
del meta azulgrana, mientras el Camp Nou respiraba primero aliviado y coreaba
el nombre del sustituto de Valdés poco después.
En la jugada siguiente, Sergio Busquets consiguió el 1-0 a
favor de los catalanes. El equipo se fuel al frente luego de desperdiciar un
sin fin de oportunidades claras de gol en el primer tiempo.
El tanto local enojó al donostiarra Íñigo Mártinez, que corrió
a protestarle al árbitro el más que posible penalti sobre Vela que se acababa
de producir y acabó expulsado con roja directa.
El partido pasó de un posible 0-1 con expulsión de
Mascherano incluida al 1-0 y siendo la Real el equipo que debía jugar toda la
segunda parte con un hombre menos. Esa fue la jugada clave del encuentro
extraño.
Griezmann tuvo la primera de la Real al principio del
partido y Vela la última antes del descanso. Entre una y otra, el Barça, de
menos a más y con más oportunidades que futbol, pudo generar media docena de
jugadas antes de que apareciera Busquets para marcar el 1-0.
El partido ya no tuvo historia tras la reanudación. La Real,
con un hombre menos, sólo aspiraba a salir vivo del Camp Nou. Había perdido a
Mikel González por lesión en la primera parte y encima se complicó aun más la
eliminatoria al meterse un gol en propia puerta al cuarto de hora de la
segunda.
Alexis recibía de Cesc al espacio y cruzaba el balón contra
el palo. El rechace fue a parar a Elustondo quien, en lugar de enviar fuera el
esférico, lo estrelló contra el cuerpo de su portero antes de que acabara en el
fondo de la red.
El Barça no pudo ampliar su ventaja, pese a la superioridad
numérica que tuvieron en la segunda mitad y con una Real entregada que renunció
hasta salir al contragolpe.
Alonso Rivera
@alonso911

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