Cruz Azul jugó su peor partido de la temporada. No tuvo el
balón. No creó jugadas de peligro. Le llegaron en varias ocasiones a la
portería, pero los fallos en la puntería del Puebla combinado con la actuación
de Jesús Corona evitó el gol y la derrota. De nuevo el equipo celeste fue
superado, pero otra vez sacó la casta y la victoria.
La Máquina no fue ese equipo poderoso en el ataque que el de
los juegos anteriores. El Puebla lo estudió a la perfección y lo neutralizó. En
el primer tiempo no hubo jugadas de peligro. Cada equipo anotó un gol pero ambos
fueron anulados por fuera de lugar. El sol que pegó en el Azul fue intenso y
los jugadores lo resintieron.
Puebla vivió su mejores momentos en el segundo tiempo, pero
no pudo vencer a la mejor defensiva de la Liga. Casi al final del juego, La
Máquina reaccionó. Atacó con más ímpetu que futbol. Estaba obligado. La
directiva puso en promoción los boletos y los fanáticos casi llenaron el
estadio. Les faltaban a ellos hacer su parte.
El partido parecía que terminaba empatado pero tuvo un final
dramático y emocionante: en tiempo de compensación, Fabián realizó una jugada
mágica, llena de pura técnica. Un tiro bombeado desde fuera del área que pasó
por arriba del portero.
El balón entró al arco y el Azul se convirtió en una fiesta.
Todos los fanáticos lo gritaron. Y no es para menos. Después de tantas
decepciones, los seguidores celestes están deseosos de alegrías.
Alonso Rivera
@alonso911

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