Con un doblete de Diego costa el Atleti encamino una
sencilla eliminatoria de octavos de final culminando con su pase a cuartos con
un marcador global por 5-1.
El comienzo del duelo fue inmejorable para los locales. El
cronómetro marcaba dos minutos y medio cuando una jugaba rápida, de esas que
tantos goles le han dado al equipo, asociado a ese futbol directo incontrolable
para sus adversarios: un robo de pelota, de Gabi; un centro perfecto, de Koke;
y un remate magnífico, de Diego Costa.
El cuadro colchonero replegó líneas, se juntó en torno a su
área, a la espera de las embestidas de su contrincante, ninguna hasta que una
larguísima jugada, en la que el Milan movió, movió y movió la pelota de un lado
a otro, abrió el camino de un inquietante empate.
Por su banda derecha encontró el equipo italiano una vía
hacia la portería de Courtois, con un buen centro al área, mucho despiste en el
marcaje de la defensa rojiblanca y un rematador, el brasileño Kaká, que cabeceó
el 1-1 poco antes de la media hora (m. 27), en la primera ocasión del partido
para un irregular conjunto 'rossonero'.
Sintió entonces preocupación el Atlético. Sin precisión en
el pase, golpeado en su confianza por el tanto en contra, con una cadena de
pérdidas de balón y exigido por el Milan, que amenazó con un cabezazo de Kaká.
Pintaba a problemas el encuentro hasta que la fortuna reactivó al equipo
rojiblanco con el 2-1 en el minuto 40.
Lo marcó Arda Turán con la colaboración involuntaria de
Bonera. No parecía un tiro demasiado peligroso para Abbiati el lanzamiento del
centrocampista turco desde el borde del área, pero el toque en el central lo
transformó en una parábola inalcanzable para el guardameta, que vio inmóvil y
sin opción como el balón le superaba.
Ya no le dio respiro al Milan. Sólo un tiro de Robinho, el
recurso de Seedorf para la reanudación, al que respondió Courtois con agilidad,
como lo hizo a todos los balones que sobrevolaron su área. Fue una garantía
para el Atlético, que sentenció después, a 20 minutos del final, con un
cabezazo de Raúl García a centro de Gabi.
Un larguero de Robinho fue la respuesta del Milan, hundido
con el 4-1 posterior de Diego Costa y ya incapaz de poner en duda la plaza del
Atlético en los Cuartos de final de la Liga de Campeones, un nuevo reto para un
equipo que también impone su enorme ambición, competitividad y firmeza en el
mejor torneo del continente.

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