Los dirigidos por Arsene Wenger, con Santi Cazorla y Miguel
Arteta en el once inicial, pero sin el alemán Mesut Ozil (que saltó al campo en
el minuto 66 en lugar de su compatriota Lukas Podolski), fueron sorprendidos
por un conjunto local que necesitaba los puntos para alejarse del descenso.
Un tanto de penalti de Jonathan Walters (76') definió la
contienda a favor del Stoke que sólo había ganado uno de sus seis últimos
encuentros.
Los locales recibieron un importante apoyo de su afición
para ganar el partido, luego que esta temporada había batido al Chelsea (3-2) y
al Manchester United (2-1) y había empatado con el Manchester City (0-0).
Alonso Rivera
@alonso911

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