El tigre salió con más hambre de lo acostumbrado a cazar a
una liebre que se había escabullido de las derrotas y, con sus garras
amenazadoras, dominaron a placer todo el terreno hasta generar el primer error
de una zaga que había lucido sólida todo el campeonato.
Fausto Pinto rebanó en su área un despeje de rutina, la bola
cayó dividida entre Pulido y Madrid, pero este último cometió un penal en el
minuto 8', que Juninho cobró con
potencia a un costado para vencer a Corona, cuya estirada fue inútil.
La Máquina seguía en una laguna futbolística que no le
permitía hacerle daño a los Tigres, a pesar de rotar un poco más el esférico
sin prestarlo a su rival. El gol les cayó como balde de agua fría y la ausencia
de Amaranto Perea comenzaba a cobrarle factura a un equipo que claramente
depende del colombiano para funcionar en la retaguardia. Una, dos y hasta tres
incursiones tibias tuvo Cruz Azul, pero sin mayor problema.
Fue justo en la media hora de partido cuando los de casa
volvieron a tener hambre y descargaron toda la ferocidad de su ataque desde las
piernas de Lucas Lobos, quien asistió a Salcido por izquierda, este centró a
los linderos del área chica donde Madrid le dejó el espacio a Alan Pulido para
que venciera a Chuy Corona con un remate fuerte y colocado de cabeza.
Los celestes trataron de animarse a buscar algo en el frente
de ataque, pero apenas Formica llegó a cerrar la pinza en un balón que corrió
más rápido que él hacia la línea de fondo. Caro iban a pagar su osadía, porque
los Tigres se volcaron de nueva cuenta al área enemiga para agredir con un
centro en diagonal que Corona desvió, para después hacer la chica en el contra
remate atajando la bola con su técnica depurada de piernas.
Para el complemento, Tena decidió mantener el cuadro que inició
el juego, pero el nerviosismo de Manuel Madrid siguió debilitando a la defensa
y Darío Burbano fue el ganón en espacio abierto, pues cada embate dejaba
viéndole el polvo al joven futbolista, mientras el colombiano perdonaba frente
al marco lo que pudo liquidar la obra desde el silbatazo. Primero, un disparo
fuera del área que pasó a un lado, después, se coló sólo al área y tiró
desviado. Tigres estaba encima.
Cruz Azul jamás respondió y, aunque tuvo un hombre de más
durante veinte minutos, no supo aprovechar y fue Alan Pulido quien redondeó su
gran noche con un desborde trazado con pincel por derecha, entró al área,
sirvió a Damián Álvarez y el argentino habilitó al Gringo Torres para que
marcara el tercer y último tanto de la noche a dos minutos del final.
Alonso Rivera
@alonso911

No hay comentarios.:
Publicar un comentario