lunes, 27 de enero de 2014

Barcelona gana y recupera la cima.

El central catalán recogió un balón muerto en la frontal tras un fallido cabezazo de Alexis y 'fusiló' a Willy Caballero cinco minutos antes de llegar al descanso.

La única baza ofensiva que tiene el Barça para rematar las jugadas a balón parado, el único jugador de la plantilla que mide más de 1,90, estaba libre de marca en el área. Y Piqué no perdonó el error de la zaga malacitana para hacer el 1-0.

El Barça generó futbol de sobra para poner en jaque al Málaga, pero estaba en una de esas noches en la que la inspiración de sus delanteros le abandona en los metros finales y es inversamente proporcional a la del meta rival.

Jordi Alba, un puñal por la banda izquierda, tuvo dos sobre la salida de Willy Caballero. Una se topó con el meta del conjunto malacitano y la otra la envió por encima del larguero. Alexis estrelló la suya en un palo y Messi cruzó demasiado la que tuvo, también sobre la salida de Willy.

Con este guión, los visitantes solo pudieron exigir a Valdés, cómo no, a balón parado, una vez más el talón de Aquiles del equipo del Tata Martino.

Duda hizo volar al meta azulgrana en un tiro de falta desde la frontal y otra falta lateral botada por el brasileño fue cazada a bocajarro por Pawlowski, el sustituto de Santa Cruz, para estrellarla en el cuerpo de Valdés. Ese fue todo el bagaje malacitano hasta llegar al descanso.

El Barça aceleró tras la reanudación. Tenía ganas de finiquitar el partido y lo hizo más pronto que tarde. Alexis y Cesc avisaron en los primeros minutos.

Apareció Messi en su versión de repartidor. Un poco más retrasado de lo que en él es habitual, como en el partido de Copa ante el Levante, le regaló el segundo a Pedro, que recortó bien y puso el balón con rosca a la base del palo de Caballero.

El propio Messi iniciaría la jugada que acabaría con el gol de Alexis, que solo tuvo que empujar el balón que le sirvió Pedro para marcar el tercero de la noche, justo antes de que Martino sustituyera al punta canario para dar entrada a Tello.

Los minutos finales sirvieron para que Afellay volviera a sentirse futbolista después de llevar una eternidad en la enfermería y recibiera el cariño del Camp Nou.

Alonso Rivera

@alonso911

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