Día perfecto de fútbol efectivo, contundente, cargado de
nostalgia por el reencuentro entre fanáticos y el equipo, que regaló un triunfo
4-0 ante el Veracruz.
El equipo celeste buscaba reconciliarse con sus fanáticos
tras la frustración que les provocó con la eliminación el torneo pasado. Y lo
logró. A La Máquina le fue suficiente jugar 45 minutos para golear al Veracruz.
Ni siquiera tuvo que desplegar su mejor futbol.
Los Tiburones fueron temerosos ante La Máquina, que solo
necesitó neutralizar a Ángel Reyna para quitarle el poder ofensivo a su rival.
Cruz Azul fue letal en el ataque. No perdonó lo errores
defensivos del Veracruz. La fiesta inició en el primer tiempo: Joao Rojas entró
al área, tiró, el balón le pegó a un defensa pero le cayó de nuevo al
ecuatoriano y éste definió a portería.
El segundo gol cayó en un tiro de esquina: Amaranto Perea
brincó más que el defensor y cabeceó fuerte a portería, imposible de detener
para el portero. Después, en un tiro libre, Alejandro Castro peinó un balón y
puso un recentro que aprovechó Mariano Pavone para el tercero.
En el Estadio Azul ya había fiesta. Los fanáticos le
festejaban cualquier jugada a Cruz Azul. Incluso realizaban la ola. Cruz Azul
solo esperó en su campo a los Tiburones para aprovechar los espacios y
redondear el juego. Y el cuarto tanto, que selló la goleada, lo metió Marco
Fabián tras una pared en el área.
La Máquina mejora en cada jornada. Sigue imbatible como
defensiva y ahora poderoso a la ofensiva. Son los líderes e invitan a soñar a
sus fanáticos.
Alonso Rivera
@alonso911

No hay comentarios.:
Publicar un comentario